• viernes, septiembre 22, 2017

Subvenciones y ayudas para proyectos TIC

Me siento desanimado y frustrado. Hace años que lo intentamos, pero no hay forma. Siempre es un motivo u otro, y nunca se puede hacer nada para cambiar el sentido de una resolución, nada más que patalear. Me estoy refiriendo a las subvenciones y ayudas de proyectos TIC, particularmente a proyectos de informatización de empresas, pero seguro que es extensible a otro tipo de proyectos. Llevamos muchos años intentando acceder a ellas, y salvo en muy contadas ocasiones, apenas hemos conseguido nada, y no directamente para nosotros, sino para clientes.

Estamos en el país de las subvenciones, donde muchas empresas han hecho de ellas su sustento y su forma de vida. Unas pocas grandes porque disponen de todos los  medios humanos, económicos y legales para acceder a ellas; otras no tan grandes que no disponen de esos medios pero sí los contactos para conseguirlas; y por último, entidades de diversa índole (semipúblicas), capaces de acaparar decenas de ellas anualmente.

Sobre las grandes, ¿qué se puede decir? Pues que hay demasiados intereses económicos cruzados, dicen pagar muchos impuestos (eso en teoría), y la contrapartida es que que deben recibir subvenciones y ayudas, la mayoría de veces no de forma directa pero sí a empresas del grupo o participadas. Si además se suma que disponen de departamentos exclusivos para estos menesteres, con redacción de memorias y medios para darle forma a los proyectos difícilmente superable, llegamos a los primeros acaparadores de ayudas en este país.

ayudas_subvenciones

Fuente: Cinco Días

Sobre las segundas, aquéllas con los contactos adecuados, tampoco es posible superarlas. No se puede acusar a nadie, porque no es necesario que haya dinero ni documentos por medio (aunque estoy seguro que también lo habrá) para que se produzca un trato de favor, simplemente un ligero comentario informal en una conversación privada, en ocasiones suele ser más que suficiente para llegar de los primeros, acreditar ciertos méritos, o adornar y enriquecer la memoria con factores relevantes para los evaluadores.

Sobre los terceros,  fundaciones, centros tecnológicos, etc.ya hemos hablado en alguna otra ocasión. Se manejan como pez en el agua, es su medio, viven de ellas y para ellas, y podrían catalogarse en un punto intermedio entre las dos anteriores por el tamaño y los contactos. Son una máquina burocrática de solicitar ayudas. Tienen un carácter semipúblico en ocasiones, y otras, aun siendo estrictamente privadas, dispone de personal totalmente burocratizado y adocenado, cuya única misión es lograr perpetuarse en el puesto. Claro, ¿quién de ellos cambiaría su trabajo por otro que origina presión y estrés diario?

Para la mayoría de subvenciones ha de existir un cuerpo de ejército de empleados (algunos funcionarios públicos, otros no), que oscilan desde los más laxos, que a ser posible no harán acto de presencia para la auditoría final, o si acaso, la harán para justificar unas dietas y disfrutar de una buena comida, a los más estrictos, que tratarán de conseguir la mayor cantidad de papeleo con el fin de salvaguardar su culo ante futuras revisiones.

Conozco empresas que encadenan varias subvenciones unas con otras y dedica más tiempo a su consecución y justificación que a la de ejecución del proyecto. En ocasiones, su ejecución se reduce al maquillaje y retoque de otros proyectos similares, o simplemente, copias. Pero también conozco empresas que han decidido no solicitar ni una ayuda más, gracias a unos auditores que han convertido la justificación del proyecto en una pesadilla, a pesar de disponer de un proyecto tangible y perfectamente planificado y ejecutado.

Lo peor es que muchas empresas, sobre todo en este negocio de la informatización de empresas y la implantación de ERP, CRM, BI, …, han mal acostumbrado a los clientes, asociando la inversión en estos proyectos no con el derecho, sino con la obligación de ir acompañado de subvenciones, de tal forma que es el propio cliente quien está imponiendo a las empresas comercializadoras el salir a la caza de ayudas locales, autonómicas, nacionales e incluso europeas.

¿Cómo se entiende mensajes de clientes potenciales en la fase de preventa en la que aseguran haberles ofrecido la concesión de ayudas directas en su proyecto, sin ni siquiera haberlas solicitado?

Por desgracia, estamos abocados en este negocio, en muchos casos y por muchas empresas, a la economía especulativa sobre la productiva.

Y por lo que decía al principio de sentirme desanimado y frustrado. Reconozco un cambio de rumbo como algo imposible. Es el mercado, y éste no tiene escrúpulos. Aunque los proyectos sean una mentira y no existan (o existan solo medianamente), aunque se juegue con abonos posteriores a la factura justificativa de la ayuda (por encima del 50%), aunque se inventen horas-hombre a cientos o miles, aunque se presenten proyectos ya ejecutados por las empresas, o ligeramente modificados, etc, etc, ninguna de las empresas subidas a esta noria se va a bajar.

Solo queda la posibilidad de que sea la propia Administración quien reconozca estos hechos y sustituya (o elimine) estas ayudas por otro tipo de mecanismos: financiación a interés muy bajo, incentivos fiscales, deducciones impositivas, etc.

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